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Submitted by orsa_web on Or, 11/06/2020 - 16:00

Como ya explicamos en nuestro anterior artículo “Tipos de asfaltos para carreteras y autopistas”, casi todos los asfaltos están compuestos por una serie de materiales que dan lugar a lo que llamamos “mezclas bituminosas”. Éstas deben contar con un marcado CE que garantice su composición y calidad pero, además, deben haber pasado por varias inspecciones durante el proceso de producción y posterior puesta en obra. Para ello, la empresa encargada debe contar con un claro control de calidad de las mezclas bituminosas como el que explicamos a continuación. 

 

Pasos para el control de calidad de las mezclas bituminosas

 

 Control de los componentes de la mezcla

Este control previo a la fabricación se hace a través de ensayos, en el lugar de origen y de fabricación, de cada uno de los materiales empleados. De esta forma se garantiza un óptimo resultado de la mezcla.

Entre las diferentes pruebas que se llevan a cabo están las de: análisis de granulometría, resistencia a la fragmentación o pulido, acción del agua o indice de lajas.

 

Control del proceso de fabricación

Durante la fabricación es necesario llevar un control del correcto funcionamiento de los elementos a través de la calibración de sistemas de dosificación y de los indicadores de temperatura (ciclones y emisiones).

Sobre la mezcla ya fabricada, se debe llevar a cabo ensayos de extracción para analizar el contenido de ligante y la granulometría del árido. Y con menor frecuencia, fabricar probetas para comprobar que se cumplen las características mecánicas y el contenido de huecos que están asignados a esa mezcla.

 

Control de la puesta en obra

 Una vez comprobado todo lo anterior, es el momento del control de calidad de las mezclas bituminosas en obra.

Lo primero es comprobar la temperatura de la mezcla durante el proceso de puesta en obra para asegurarse de que cumple con lo marcado en los pliegos de prescripciones y con las indicaciones marcadas por el/la director/a de la obra. Teniendo en cuenta siempre la temperatura ambiente que, según el tipo de mezcla que se esté extendiendo, nos puede limitar su ejecución.

Además, también hay que controlar las condiciones meteorológicas, ya que se debe aplazar la puesta en obra cuando hay lluvias.

 

Control de la densidad, toma de muestras

 Cuando se ha terminado la compactación, hay que comprobar que se ha alcanzado la densidad deseada. Para ello se extraen testigos de la mezcla puesta en obra para el cálculo de su densidad y obtener de esta forma el grado de compactación obtenido.

De los testigos extraídos, podremos conocer el espesor de la capa, el grado de adherencia entre capas, y sus características mecánicas.

 

Control de la unidad de obra terminada

 El último paso en el control de calidad de las mezclas bituminosas es la revisión de la unidad terminada, utilizando el círculo de arena y el péndulo de fricción para comprobar tres aspectos:

  •    Regularidad superficial
  •    Macrotextura 
  •    Resistencia al deslizamiento

 

Según el PG3, estas pruebas deben hacerse tras pasar dos meses después de la apertura al tráfico y dentro del periodo de garantía de la obra.

En ORSA, nuestro principal objetivo es garantizar la calidad de nuestro trabajo. Por eso disponemos de un completo laboratorio de control de calidad con profesionales altamente cualificados y con larga experiencia contrastada en el campo de las mezclas bituminosas. 

Esto nos asegura ofrecer a nuestros clientes un estricto y riguroso control en la fabricación y puesta en obra de nuestros productos, disponiendo del marcado CE que garantiza que todos ellos están dentro de los parámetros exigidos por la Unión Europea.

Además, invertimos en investigación y desarrollo para mejorar continuamente. Es por ello por lo que contamos con la más alta tecnología en los equipos que conforman nuestras instalaciones, lo que nos permite desarrollar cualquier tipo de proyecto con las mejores condiciones de calidad.