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Submitted by orsa_web on Az, 12/02/2020 - 15:46

rodillo estabilización de suelos

 

En nuestro anterior artículo te explicamos qué es la estabilización de suelos in situ así como sus ventajas y los materiales y procedimientos que se siguen para su correcta implementación en las obras. Pero, ¿cómo es el proceso una vez que están todos los equipos y materiales a utilizar preparados? ¿Qué pasos se deben seguir para obtener el mejor resultado? Te lo contamos.

 

Pasos para la estabilización de suelos in situ

Antes de nada es importante tener en cuenta que, dependiendo del tipo de obra y de los equipos disponibles, algunos de los pasos que explicamos a continuación pueden agruparse o realizarse conjuntamente. Aún así, el procedimiento estándar se basa en estas seis fases:

 

Preparación del terreno

Tiene como objetivo principal homogeneizar la zona a estabilizar para facilitar la acción de los equipos de mezclado. Esto permite el aprovechamiento al máximo del material y agilizar el proceso de extendido.

Lo primero es retirar la materia orgánica que hay en la superficie. En las zonas en terraplén se deberá añadir, además, material procedente de algún desmonte de la traza o bien de préstamos.

Las siguientes etapas son:

  • Escarificado y disgregación: desunir los elementos que conforman el terreno

  • Aireación o humectación: airear o humedecer el suelo

  • Nivelación: homogeneizar la superficie

 

Tramo de prueba

Antes de comenzar con el mezclado del terreno, es necesario hacer una prueba de la fórmula seleccionada para corroborar sus resultados en obra y verificar si cumple los niveles de humedad, profundidad, granulometría, dosificación de conglomerante y uniformidad en la dosificación requeridos.

 

En este paso se debe establecer:

  • El modo de empleo de cada rodillo

  • Número de pasadas

  • Recorrido concreto de los rodillos

  • Orden de intervención de cada rodillo

 

Extendido del producto

Varía según cómo se realice. Puede ser por vía seca, donde se extiende en polvo sobre la superficie de la capa a estabilizar; o por vía húmeda, donde se incorpora como lechada al suelo dentro de la estabilizadora.

Se realiza el mezclado en cada carril y mientras se va finalizando en cada uno de ellos se va incorporando el compactador para ir cerrando la capa mezclada, todo ello con el objetivo de no perder humedad. Una vez acabado todo esto se procede al refino con motoniveladora y a la compactación final.

 

Compactación del terreno

Tras el mezclado se realizan varios ciclos de compactación con rodillo. Posteriormente se lleva a cabo un refino con la motoniveladora, ya que los defectos de regularidad se deben solventar en la capa superior. Finalmente, se pasa un rodillo liso para obtener la densidad especificada.

 

Los conductores de las compactadoras deben tener claro:

  • Cuándo deben intervenir

  • La velocidad a la que deben hacer su trabajo

  • La frecuencia y amplitud de la vibración

  • Número de pasadas que deben realizar

 

Durante este proceso es importante controlar la densidad y humedad alcanzada. De esta forma se pueden detectar anomalías y corregirlas.

 

Curado y/o protección superficial

 

Se realiza manteniendo la superficie húmeda con agua pulverizada o extendiendo una emulsión bituminosa específica para ello. De esta forma el suelo soporta el paso inmediato de vehículos sin que se produzcan deformaciones.

 

Gestión de la calidad de obra

Una vez terminada la obra, se debe verificar que el suelo cumple todos los requisitos fijados previamente en cuanto a:

  • Materiales

  • Estudios y ensayos previos

  • Equipos y procesos

  • Ejecución

  • Obra terminada

Así como las especificaciones sobre:

  • Conglomerantes utilizados

  • Suelos que se van a estabilizar

  • Adiciones o aditivos empleados

  • Material final producido

Sin olvidar los siguientes parámetros:

  • Índice de plasticidad

  • Índice CBR

  • Resistencia a compresión simple

  • Hinchamiento

  • Reducción de finos

  • Compactación

  • Homogeneidad de la tongada

 

Si todo esto se cumple, la obra estaría correctamente terminada.

En ORSA somos especialistas en estabilización de suelos in situ. Aprovechamos el material de excavación para la mezcla con el consiguiente respeto al medio ambiente y un mayor ahorro energético al minimizar la necesidad de transporte de materiales.

Además, contamos con nuestro propio laboratorio, lo que nos permite llevar un control exhaustivo y de manera personalizada de la mezcla elaborada para cada cliente y objetivo en concreto.

Un servicio completo que se traduce en garantía de eficacia en todos nuestros trabajos.